Sebastián corre por el camino que va del baño a la casa gritando:
¡Mamá, Mamá ! vienen unos hombres armados-¿Serán los mismos que ayer mataron al compadre Manuel?, liberal- Ese camino horas antes sirvió de campo de juego para él y sus hermanas.
La madre sale en su busca, María de Jesús Velásquez. Nacida en Suta-Rodeada por el río Garagoa y el Guayas, de aguas cristalinas-Boyacá de arquitectura colonial, su nombre heredado de Furaera o Tenazúca, en lenguaje Müísca: bajar o detrás del Boquerón.
Casada en 1860, con Milcíades Valles Salcedo por allá por el Valle de Tenza. Sitio donde llegaron los primeros españoles en busca de sus gemas-Esmeraldas-Pedro Fernández de Valenzuela encabezó. Sus hermanas: Rosa, Ema, Araminta, Lucinda y Olimpia-Dejan sus labores de cestería y el fique-Es el tiempo de la guerra de los Mil días.
Los hombres irrumpen en la cocina y el se esconde en las enaguas de la mayor.Él un niño nacido en 1900, despertando el siglo XX, aquí todavía rodaba el siglo XIX, o mas el XVIII. Agricultura heredada de sus antepasados, su abuelo paterno Sebastián y Sacramento su abuela. De su madre: Ramón Velásquez y Ramona Lozano, aunque acomodados, por la propiedad de la tierra y no por sus bienes materiales.
Sus hijos heredaron la maldición de su madre -Otro mito familiar difícil de esquivar-Murieron de manera trágica.El destacado y triste desplazamiento, fue su cruz, saliendo a lomo de mula de ese valle rico y acomodado, a enfrentarse a los fríos sabaneros de la Bogotá-Que celebraba los primeros cien años de independencia-Luego al Tequendama-Gracias a su hermana Araminta y Pioquinto Quintero, su esposo-El Charquito, la primera hidroeléctrica-El Muña- Acurrucado en el zaguán de una vetusta casa campesina, vagando en sus recuerdos, falleció.
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